La gestión del tiempo
Creo que si hubiera que describir la frase más utilizada por directivos y gestores a lo largo y ancho del mundo, esa frase sería «No tengo tiempo». La he escuchado durante toda mi vida y a personas de todos los niveles empresariales. A veces transformada en variaciones como «no puedo planear los bomberos si siempre estoy apagando fuegos», o la más común de «es que no me da la vida…».
Pero si el tiempo es un recurso limitado, escaso y valioso, ¿por qué no hay tendencias de conocimiento, o prestigiosos programas de escuelas de negocio, o grandes «gurús» del tiempo? ¿Es que nadie ha visto nunca este nicho de mercado?
He visto miles de escuelas que enseñan los fundamentos japoneses del sistema Lean, y de la fabricación JIT, pero nunca he visto un Máster en Optimización del Tiempo.
Y quizá sea porque no se pueden «estirar» los minutos para que duren minuto y medio. No se puede mejorar «el proceso del tiempo» ya que el tiempo es invariable y no se puede actuar sobre él, al menos de un modo directo.
Pero, por suerte, sí se puede obtener de un modo indirecto. Aunque no nos hayamos dado cuenta, cuando mejoramos un proceso o eliminamos una situación ineficaz o corregimos un flujo, no solo estamos mejorando la producción, también estamos (colateralmente) ganando tiempo.
Porque el tiempo no es una causa de nuestras acciones, es una consecuencia de ellas
Y si piensas en el tiempo como una consecuencia, entonces empiezas a ver los procesos como una serie de acciones que, sobre todo, consumen tiempo. Entonces descubres que, para obtener más tiempo, debes modificar procedimientos, modificar la ejecución de tus tareas personales y modificar la gestión de las tareas de tu equipo.
Como oficial de artillería, tengo estas pautas grabadas a fuego en mi cabeza. De nada sirve una enorme descarga de artillería que llega al objetivo cuando el enemigo ha avanzado y está en otro lugar. El tiempo es vital en las acciones artilleras. Y nuestros procedimientos siempre, desde la antigüedad, se han centrado en reducir el tiempo desde que se pide apoyo de fuegos hasta que se dispara el primer proyectil. Todos los artilleros tenemos interiorizado que debemos luchar contra el tiempo, que es quien valida la eficacia de nuestras acciones.
De esto trata este pequeño microensayo, de cambiar la percepción del tiempo, aplicando la filosofía que cualquier unidad de artillería tiene marcada a fuego en su mente:
Si quieres obtener tiempo, sólo lo obtendrás mejorando tus acciones.
Para mejorar tus acciones, en suma, tienes que actuar sobre los procedimientos, la ejecución y la gestión.
El microensayo ¡No tengo tiempo! te hará cuestionarte tu forma de gestionar tus equipos, tu carga laboral y tu trabajo. A partir de ahí, con unas pautas prácticas, completas y claras, el resto debes hacerlo tú.
Puedes encontrar ese microensayo aquí.
Fernando Pasquín
(Main image by Foto de Daniele Franchi en Unsplash )



