¿De qué va esto del diseño?
Todo lo que nos rodea está diseñado: los objetos, las apps, los carteles… pero también lo que no es tan visible, como las experiencias, los servicios y las estrategias. Hay infinidad de áreas con algo por diseñar. Sin embargo, no es evidente para la mayoría de personas. Casi nadie se para a pensar si cada una de las cosas que usamos están diseñadas o son así por arte de magia.
El proceso de crear algo nuevo -lo que muchas veces simplificamos como “innovación”- no es único e inmutable. Existen muchísimas maneras de que una empresa, un individuo o una institución pública, por poner tres ejemplos, puedan convertir sus ideas en realidad.
Cuando queremos que estas ideas tengan sentido, que estén bien gestionadas y, sobre todo, que acaben teniendo un impacto positivo en el mundo, estaremos hablando de diseñar.
Diseñar es un proceso estratégico para resolver problemas, pensar nuevos modelos de negocio sostenibles y mejorar la vida de las personas, mediante la creación de nuevos productos, servicios o experiencias.
A las organizaciones les viene genial diseñar, porque se vuelven más innovadoras (por ejemplo, abriendo nuevas líneas de negocio o lanzando nuevos productos y servicios), pero también se acaban volviendo más productivas (optimizando sus procesos internos) y más sostenibles (porque acaban acertando con sus planteamientos a largo plazo).
Tras varios años acompañando a diferentes organizaciones en sus procesos de innovación, he observado que hay muchas maneras de diseñar, prácticamente tantas como personas diferentes estén involucradas en el proceso.
“El Diseño NO Existe” está destinado a quienes han descubierto que esto de diseñar existe, pero todavía no saben qué utilidad puede tener exactamente para sus organizaciones o no se han atrevido a dar el paso definitivo. Ojalá alguna de las pistas que muestro sea el empujón definitivo, porque no te arrepentirás.
Su objetivo es que sirva de inspiración y activación para que cada vez más organizaciones apuesten por prácticas de innovación abierta y sostenible que no solo sean beneficiosas para esas organizaciones, sino que también nos lleven a un mayor impacto positivo en la sociedad.
Para ello, repaso algunos de mis aprendizajes y presento diferentes cuestiones sobre las que reflexionar cuando pretendemos innovar en nuestro contexto. Las conclusiones que transmito son fruto de una combinación de experiencias, algún desengaño, intuición, escucha activa, observación y mucha reflexión.
He de avisar que el libro no es lineal, a pesar de que está estructurado con una secuencia de capítulos para darle cierta coherencia. Que cualquiera de sus referencias te pierda navegando entre conceptos o proyectos que desconocías y empieces a conectar nuevos puntos en la cabeza.
Finalmente, tomáoslo con humor. He pretendido que sea ameno y sugerentemente provocador para que echéis casi el mismo buen rato leyéndolo que yo he pasado al maquinarlo.



